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viernes, 5 de agosto de 2011

Hitler según Bollywood Es como La Caida pero bailando punyabíes

El aspecto agitanado de la Wehrmacht (fuerzas armadas nazis) seguramente habría disgustado al racista Adolf Hitler, pero, por lo demás, el intento de Bollywood de trasladar a la gran pantalla el hundimiento del Reich cumple su controvertida promesa de presentar el lado humano del Führer.
En nuestros lares, un director que intercalara la agonía de la Segunda Guerra Mundial y números de alegre bailoteo –con una miss en el papel de Eva Braun– sólo podría tener entre manos una parodia. Sin embargo, el debutante indio Rakesh Ranjan Kumar nunca se planteó tal cosa, sino que su modelo era la oscarizada El hundimiento ( Der Huntergang / Hirschbiegel / 2004).
El grueso de la acción de Mi querido amigo Hitler se desarrolla también durante las últimas semanas del dictador en su búnker de Berlín, asediado por el Ejército Rojo. Pero la recreación bollywoodiana –estrenada en India el viernes– ya ha sido descrita como “una completa caricatura” por la crítica autóctona.
Sólo en India la película se llamará De Gandhi a Hitler. En el resto del mundo –sin los números musicales hindis y punyabíes– se titulará del mismo modo que en su presentación en el Festival de Cannes: Querido amigo Hitler.
Con estas palabras encabezó Gandhi las dos cartas que con buena voluntad y mayor ingenuidad escribió al dictador –la primera de las cuales en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, desde su refugio temporal en Abbottabad (lugar que décadas después resultaría ser un refugio mucho más duradero para Osama Bin Laden).
Ese es el contrapunto pacifista al belicismo de Hitler, aunque la verdadea intención es “mostrar el amor hacia India del Führer y su contribución a nuestra independencia”, en palabras del bisoño director.
Un tercer elemento son las fuerzas de Subhas Chandra Bose, héroe nacional que se alió con alemanes y japoneses para librar a India del yugo británico. La enternecedora síntesis del filme, según su web, es esta: “Los últimos días de Hitler cuando sólo podía contar con su amada Eva Braun y su lugarteniente de confianza Joseph Goebbels”.
La ignorancia en India sobre la historia europea no desmerece a la ignorancia europea sobre la historia de Asia. Sin embargo, en una producción multimillonaria, hasta los críticos indios señalan que la frivolización ha ido demasiado lejos. Casi tanto como la sobredosis de polvos de arroz en los rostros de Ranghuvir Yadav (un Hitler con lentillas azules) y de Neha Dhupia (Eva Braun). Esta última, ex miss India e hija de un oficial, ha declarado que la interpretación de la romántica amante de Hitler la ha convertido “en una persona más dulce”.
A día de hoy, Hitler sigue siendo el único alemán que la mayoría de indios sabría citar, a menudo en términos elogiosos, sobre todo entre aspirantes a ejecutivos y nacionalistas hindúes. El hecho de que Hitler condujera a la muerte a millones de personas parece tan secundario para la película como para muchos de estos indios, que admiran su mano dura y compran miles de ejemplares de Mi Lucha (Mein kampf) cada año.
Cuando se acerca el final, Braun le dice a un Hitler hundido, en una mezcla de inglés e hindi, que no soporta verlo así, que va a poner música. Y si la actuación es patética, lo que suena a continuación no es precisamente Wagner.



Fuente: Homocinefilus
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