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jueves, 14 de abril de 2011

Mitre sorprende en bafici con “el estudiante”, thriller sobre politica universitaria

El argentino Santiago Mitre entró en la Competencia Internacional del Bafici con “El estudiante”, ópera prima que sorprendió y sedujo al público y la crítica con un vertiginoso thriller en el que un joven provinciano se ve envuelto en una serie de intrigas políticas y sentimentales dentro de la Universidad de Buenos Aires.
Este joven guionista y cineasta, quien se destacó como parte del equipo de autores de “Leonera” y “Carancho”, la últimas obras de Pablo Trapero, demuestra aquí toda su capacidad narrativa con una historia de manipulación, traiciones y mentiras que cuenta, además, con la notable actuación de Esteban Lamothe, quien en su primer papel protagónico debe hacerse cargo de sostener todo el relato.
“La universidad fue un pretexto para narrar otra cosa, un punto de partida para explicar la política en la Argentina. La historia se fue despegando y se transformó en un relato cada vez más universal”, afirmó Mitre, quien admitió que “quería incluir una reflexión sobre la realidad y la historia política del país, y así contar la universidad para contar la política argentina”.
En una entrevista con Télam, el realizador recordó que se esforzaba “para que la película no se refiriera a ninguna situación coyuntural de política actual argentina. Sin embargo, los pasillos, las aulas y los claustros de la UBA son un vivo reflejo de la política en la Argentina de hoy, y entonces todo fue tomando ese color”.
Luego de fundar su propia productora junto a tres colegas, Mitre se volcó durante más de dos años a desarrollar un guión sólido y potente, en el cual se sostienen todas las demás partes del filme: “Quise entender la especificidad del universo estudiantil. Participé de asambleas, recorrí la universidad y me fui enterando qué agrupaciones políticas son las que tiene más aceptación entre los estudiantes”.
Fue un esfuerzo que valió la pena, ya que todo ese confuso universo de efervescencia política, militancia, discusiones acaloradas, pasillos empapelados con leyendas y pancartas, asambleas y reuniones queda perfectamente descripto en este relato sobre un joven de provincia, ingenuo, sin formación ideológica, que de golpe –por la atracción que siente hacia una compañera- se involucra en una agrupación.
“La política es muy compleja y a veces no la entienden ni siquiera los que la practican. Hay una sensación de conspiración y de que siempre hay algo se está escapando por algún lado”, señaló Mitre en relación al espíritu del filme, en el que reivindica una reflexión sobre posibles nuevas formas de hacer política y critica fuertemente ciertos modos actuales basados en la mezquindad y el engaño.
El estudiante es Roque Espinosa, un joven del interior que llega a Buenos aires para cursar sus estudios universitarios, pero que sin vocación y sin rumbo se dedica a deambular por la facultad, a hacerse amigos y a conocer chicas, hasta que un día se cruza con una profesora adjunta de la facultad (Romina Paula) que lo introduce en la militancia política.
Poco a poco, sin darse cuenta, se va transformando en un títere de los dirigentes de la agrupación a la que quiere ayudar, que ven en él a un joven ingenuo e inexperto, manipulable, pero al mismo tiempo muy carismático y emprendedor, con un gran poder de convencimiento y con la capacidad para resolver los asuntos que ellos no pueden.
Tentado por todos los demonios de la ambición y el poder, envuelto en intrigas que no comprende, y empujado hacia adelante por el amor que siente por su profesora, Espinosa va experimentando un proceso de transformación e iniciación política que le abre los ojos, le descubre su verdadera vocación y lo convierte en un líder en potencia.
“Al comienzo quería filmar la universidad como tema y la vocación en general. La película era un poco más existencial y la UBA estaba sólo como contexto para un tipo perdido y confundido que no sabe qué hacer de su vida. Sin embargo, aunque va viviendo despreocupadamente, al final logra encausar su vocación política”, señaló Mitre.
El guionista, que tomó el cuento “El muerto”, de Jorge Luis Borges, como modelo narrativo de ascenso y caída de un personaje, advirtió que “si bien había algo en torno a la traición, nunca pensé la película como un thriller. Sí estaba el relato de la iniciación, pero no el thriller político, porque en realidad quería que tuviese ambiciones de película casi épica”.
“Espinosa se acerca a la política desde la praxis, no tiene formación ideológica. Sabe que tiene carisma y cae bien y lo aprovecha. Para mí el aprendizaje moral del protagonista es que uno tiene que accionar con conciencia de lo que está haciendo”, dijo el director, y agregó que “se trata de un relato de maduración. Me interesaba contar su proceso interno y su relación con una militante”.
“Siento que a nuestra generación le falta un cambio de paradigma político. Creo que nosotros como generación todavía no dimos el paso a una forma de hacer política que se diferencie de la de nuestros padres. Hoy hay más conciencia sobre la necesidad de participar, pero creo que habría que pensar más de qué forma se participa en política”, opinó.
Y precisó: “La película es sobre política y reivindica a la política, pero creo que hay que pensar desde dónde. La política tiene esa lógica entre el beneficio personal, el beneficio de la agrupación y la lealtad hacia el grupo. El problema del personaje es ese, porque no sabe mucho por qué está haciendo las cosas ni para quién está jugando”.

Fuente: Yahoo

1 comentario:

Hogar De Cine dijo...

Excelente Blog!,

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Hogardecine.Blogspot.com

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