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miércoles, 7 de abril de 2010

Bruno Dumont presenta su filme "Hadewijch" en el Bafici


El cineasta francés Bruno Dumont está en la Argentina para presentar en el duodécimo Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) su filme "Hadewijch", un acercamiento lírico al misterio de la existencia de Dios, una reflexión sobre el amor y sobre el límite donde la fe y la devoción se transforman en fanatismo.

Polémico y provocador, amado y denostado por partes iguales, el autor de "La Humanidad" y "29 Palms", vuelve a indagar en la profundidad del ser humano y sus dudas existenciales en esta película, que será exhibida en la sección Trayectorias del Bafici, mañana a las 16.15 y a las 19.15 en el Hoyts 6, y el viernes a las 15.15 en el Hoyts 10 del shopping Abasto.

Con una puesta en escena austera, silencios y tiempos holgados que acompañan el arrobamiento místico que atrapa a la protagonista en su búsqueda de la trascendencia, "Hadewijch" es una obra de arte cinematográfica conmovedora, de alto vuelo poético, que cuenta además con una interpretación inolvidable de la joven francesa Julie Sokolowski.

El filme sigue los vaivenes existenciales de Céline, una joven de 20 años que es paradójicamente expulsada de un convento por su abrumadora fe en Cristo, a quien ama por sobre todas las cosas, y regresa a la casa de sus padres en París, ciudad donde se cruza con dos hermanos que la introducen en el islamismo y la conducen hacia el fanatismo religioso.

Cineasta autodidacta e intuitivo, amante de la pintura que empezó a hacer películas después de años de estudiar Filosofía, Dumont habló con Télam acerca de las preocupaciones humanas que transmiten sus filmes, dijo que la religión "representa una alienación primitiva y arcaica" y se mostró cansado de que lo comparen con Robert Bresson, a quien considera un "católico severo" y "un cineasta burgués".

-¿Qué fue primero, la filosofía o el cine? -La filosofía vino antes, pero en determinado momento mi interés por el cine y la filosofía se juntaron. Para mí el cine es hacerme preguntas constantemente, pero de manera simple.

-¿Qué elementos le otorga el cine para transmitir sus preocupaciones filosóficas? -Creo que el cine tiene una capacidad muy profunda e interesante para tratar las cuestiones filosóficas. Con el cine puedo plasmar mis ideas, porque las imágenes me permiten mostrar las ideas metafísicas, pero no desde la razón sino desde un lugar más vinculado a la sensibilidad.

-¿En sus películas hay una búsqueda de la trascendencia espiritual? -La trascendencia es imposible filmarla. Es de una película con cosas comunes y sencillas de donde la trascendencia surge. Es filmando lo visible que lo invisible aparece. Mi trabajo es filmar situaciones cotidianas con personajes comunes y de allí creo que asoma lo que no se ve. Creo que las imágenes simples son las que evocan lo espiritual.

-Así, su principal instrumento de puesta en escena sería la sencillez… -Sí, la humildad y la simplicidad son obligatorias.

-¿"Hadewijch" es una película sobre la fe o sobre el fanatismo? -El fanatismo es la enfermedad de la fe, su perversión, su extremo enfermizo. El personaje de Céline -la protagonista- entra en el paroxismo de la fe, que al igual que la religión es la antesala de la violencia.

-¿Qué representa Céline en la película? -Es la representación del sentimiento del amor puro, y ese sentimiento está dentro de nosotros, pero puede ser deformado por su presencia excesiva. El sentimiento está dentro de todos y en ella es algo puro, pero puede convertirse en algo perverso.

-¿Cómo trabajó con ella para conseguir ese personaje? -Trabajamos sin guión ni nada, la idea era avanzar a ciegas. Ella nunca sabía qué era lo que estaba haciendo, jugaba mi juego a ciegas.

-¿Cree que eso le da más libertad al espectador para interpretar sus acciones? -Sí porque creo que lo importante es que los espectadores dejen la reflexión y la lógica de lado, y se dejen llevar un poco irracionalmente por lo que la película y el personaje de Céline le proponen.

-¿Qué preocupaciones humanas se propone indagar en sus películas? -En "Hadewijch" quería indagar sobre la contradicción entre el amor y la violencia. Quería mostrar el fanatismo y la violencia religiosa. Mi película responde a una cuestión filosófica que es la pregunta de cómo conciliar el amor y la violencia.

-¿Qué piensa usted sobre el fanatismo religioso? -Hoy en día el fanatismo islámico acarrea los mismos peligros que en otros tiempos traía el fanatismo cristiano. Las religiones, sean del credo que sean, son totalmente alienantes. Representa una alienación primitiva y arcaica, totalmente fuera de tiempo.

La única forma de recuperar la vida espiritual es a través de las artes y la cultura.

-¿Qué se propone en sus películas? -Busco mostrar una catarsis de lo que sucede con mis personajes, justamente para que eso no vuelva a ocurrir. Es como una vacuna para inmunizar a los espectadores. El cine tiene una función social muy importante, porque ayuda a la gente a enfrentarse con sus problemas a través de una catarsis liberadora.

Fuente: Yahoo

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