James Cameron viajó a Japón el pasado 22 de diciembre para reunirse con Tsutomo Yamaguchi, anciano de 93 años superviviente de no uno, sino de los dos bombaredos nucleares perpetrados por Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki, con el objetivo, según Monsters & Critics, de recabar información de cara a una eventual adaptación de la novela de Charles Pellegrino, The Last Train to Nagasaki.

Yamaguchi falleció el pasado lunes, motivando que los chicos de Vulture sacaran un titular con ingente mala leche: “Anciano sobrevive a dos bombas nucleares pero no a un encuentro con James Cameron”. En realidad, falleció por un cáncer de estómago. Se encontraba a poco más de dos kilómetros de distancia del punto donde estalló la bomba de Hiroshima; sus tímpanos reventaron y ardió la mitad de su torso. Sólo estaba un poco más lejos de la segunda explosión en Nagasaki. Aca tienen el obituario de El País.
Ahora que Avatar recaudo más de 1.000 millones de dólares en menos de 20 días (lo que me sigue pareciendo absolutamente inenarrable, se mire por donde se mire y se interprete como se interprete), Cameron sigue contemplando posibilidades –que se sepa, The Dive y Alita están prácticamente confirmadas– para futuros films. En el caso que nos ocupa ahora, la reunión fue bastante satisfactoria: “Creo que el destino de Cameron y Pellegrino es rodar una película sobre armas atómicas”, declaró el anciano tras la reunión.
Cameron precisó a Yamaguchi que el film, de momento, no pasa de ser una “idea falta de desarrollo”, pero garantizó que, de llevar a cabo la película, “no cedería” ni en lo más mínimo a la hora de trasladar una “experiencia horripilante” a la gran pantalla.
Dato: Cameron metio una explosión nuclear en Aliens, Terminator 2 y Mentiras Verdaderas.
Fuente: LHP
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