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lunes, 12 de julio de 2010

Los 100 años de Lucas Demare, uno de los pioneros del cine argentino


El miércoles, el cineasta Lucas Demare cumpliría 100 años y el aniversario constituye un buen momento para recordar a un artista que supo conciliar diversas disciplinas desde las que generó películas que definen a la cultura argentina.

"Soy un director que siempre se preocupó por los temas argentinos e indudablemente Homero Manzi influyó en ello", aseguró Demare en una entrevista concedida a Télam en 1980.

Nacido en Buenos Aires, ciudad en la que también falleció el 6 de septiembre de 1981, Demare fue director, guionista, intérprete, productor, montajista, compositor y, fundamentalmente, un emprendedor que sostuvo una intensa actividad desde la que hizo un aporte fenomenal a la cultura local.

Comenzó estudiando piano y a los 15 años viajó con toda la familia a París donde su hermano mayor, Lucio, trabajaba como pianista, pero en 1927 decidió regresar a Buenos Aires para estudiar bandoneón junto a Pedro Mafia y, un año después, se dirigió a España donde se incorporó como bandoneonista a la Orquesta Típica Argentina, en la que Lucio era director y pianista.

Fue en España donde al desempeñarse como como intérprete y cantor junto a Agustín Irusta, Roberto Fugazot y Lucio Demare en las películas españolas "Boliche" y "Aves sin rumbo", descubrió el cine y se maravilló.

Demare renunció a la orquesta y comenzó a trabajar en los estudios cinematográficos como peón sin sueldo. Fue aprendiendo el oficio y ascendió rápidamente: pizarrero, tercer ayudante, asistente de dirección, y un día lo contrataron para que debutara como director, pero la Guerra Civil cortó ese meteórico ascenso y debió salir de España.

Después de volver a despuntar la actividad musical en Italia y en Portugal, retornó al país y su hermano Lucio le consiguió un empleo como encargado de piso en los estudios cinematográficos Río de la Plata.

Dentro de esa compañía, en 1937 fue contratado como director y guionista para las películas "Dos amigos y un amor" (1937) y "Veinticuatro horas de libertad" (1938), ambas interpretadas por el actor cómico Pepe Iglesias.

En 1939 pasó a Pampa Films, una empresa con mayores presupuestos, donde dirigió "El hijo del barrio" (1940), "Corazón de turco" (1940) y "Chingolo" (1941), todas ellas con su propio guión.

La experiencia de "Chingolo", además de permitirle sumar las primeras críticas favorables, fue el puntapié desde el que consolidó un notable equipo técnico que lo acompañaría en su etapa de mejores obras.

Su siguiente película fue "El cura gaucho" (1941), primera que lo ligó con el actor Enrique Muiño, pero pese a su rotundo éxito comercial fue despedido por Pampa Films.

Lejos de amilanarse por este contratiempo, forjó, junto a Enrique Muiño, Isaías Alippi, Francisco Petrone, Angel Magaña y Enrique Faustín (h), Artistas Argentinos Asociados, una productora capaz de funcionar como cooperativa que tomó como modelo a Artistas Asociados de los Estados Unidos.

El primer filme de la compañía fundada el 26 de septiembre de 1941 fue "El viejo Hucha", en el que se estrenó, cantado por Osvaldo Miranda, el gran tango "Malena", de Homero Manzi y Lucio Demare.

Dentro de esa estructura concibió otros largometrajes como "La guerra gaucha" (1942), considerada su máxima creación y uno de los indiscutibles hitos del cine argentino, "Su mejor alumno" (1944) y "Pampa Bárbara" (1945).

Su prolífica trayectoria reunió cerca de 40 largometrajes entre los que también destacan "Los isleros", "La calle grita", "Mi noche triste", "Hijo de hombre", "Zafra", "Mercado de abasto" y "La boda".

El propio creador escribió en una columna para el diario Clarín que su obra contó con "tres jalones esenciales: en el 40 `La guerra gaucha`; en el 50 `Los isleros`; y en el 60 `Hijo de hombre`".

"Las tres tienen en común -analizó- una vocación nacional y americanista, la realidad y el paisaje, la grandeza del héroe anónimo, una perspectiva de libertad, un optimismo que se abre camino entre las adversidades".

Esa intensa y lograda búsqueda de carácter histórico y nacional entró en un marcado cono de sombras y confusiones ideológicas con títulos menores y controversiales como "Después del silencio" (1957) y "Detrás de un largo muro" (1958).

Más allá de esos deslices y de otros filmes que no estuvieron a la altura del aporte que supo hacer al cine argentino, en su haber se cuenta haberle dado el primer protagónico en cine a Susana Rinaldi cuando aún no cantaba y en 1975 encabezó "Solamente ella".

El final profesional de semejante tránsito artístico tuvo el sabor de una metáfora acerca de cómo los argentinos protegemos nuestro patrimonio cultural ya que su obra póstuma fue "Hombres de mar" que rodó en Venezuela en 1977.

Fuente: Yahoo

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