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domingo, 11 de marzo de 2012

Demanda a un cine por el alto precio del pochoclo


Realmente se canso de que lo timen… un peculiar espectador, ciudadano de Michigan , amante del séptimo arte, llamado Joshua Thompson y usual visitante de las salas comerciales de cine, ha decidido que ya está bien que los dueños de los cines hagan negocio a su costa fijando unos precios realmente abusivos en las gaseosas, pochoclos, gomitas y demás exquisiteces varias que venden para su consumo.

Así que ha presentado una demanda ante un tribunal del condado de Wayne contra los cines de su localidad a los que acude de forma habitual, en concreto los pertenecientes a AMC, la segunda mayor cadena de cines en los EE.UU.

Según la demanda presentada, el precio es por lo general tres o cuatro veces mayor que en cualquier otro comercio que se dedique a la venta de estos productos. Se denuncia los precios abusivos que los cines imponen sobre los aperitivos que venden de forma habitual en su establecimiento esgrimiendo la Ley de Protección al Consumidor.

Las gotas que colmaron el vaso de la paciencia de Thompson fueron dos: 1) la prohibición añadida de las salas cinematográficas en EE.UU de permitir a los espectadores traer sus propios refrescos o aperitivos de afuera; y 2) el pago que tuvo que hacer el 26 de diciembre de 2011 de 8 dólares por una Coca-Cola y un paquete de maníes cubiertos de chocolate en el cine de Livonia. El precio era casi el triple de lo que habitualmente se cobra en un establecimiento fuera de los cines norteamericanos, unos 2,73 dólares.

No es de extrañar que la interposición de esta demanda haya tenido muy buena acogida al otro lado del charco entre el público en general.

Según los datos facilitados por The Hollywood Reporter, la venta de estos productos en las salas comerciales en EE.UU., tiene una rentabilidad del 85%, en ganancia pura para el establecimiento. Aunque los dueños de los cines han justificado estos precios porque con el beneficio obtenido les permiten mantener bajo el precio de las entradas.

Por mera curiosidad estaré atento a cómo acaba esto. Más que nada porque acá también nos toca pagar unos precios entiendo que excesivos para acompañar con un refresco y unos pochoclos en una buena tarde de cine; aunque no crea que una demanda así pudiera prosperar en nuestro país, a no ser que además de que se tratase de un caso flagrante de cobro abusivo estuviera bien fundamentada exprimiendo nuestra legislación de consumidores y usuarios.

Fuente: TBDC
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