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viernes, 3 de febrero de 2012

Darín y Gael ahora son “Hermanos”


Walter Salles volverá a trabajar con la productora Tu Vas Voir, junto a la que realizó Diarios de motocicleta, para filmar Terra, otra road movie, también con Gael García Bernal, y con Ricardo Darín.En el Festival de Cannes de 2010 se supo que el director brasilero estaría involucrado en este proyecto pero la producción de Terra se demoró debido a que Salles estaba filmando su adaptación de la novela de Jack Kerouac, On the road. Ahora que llegó a la etapa de postproducción, se dio a conocer que el rodaje comenzará a fin de año y que filmarán en la Argentina y en Chile.Terra se centrará en la historia de dos medio hermanos, interpretados por el mexicano Gael García Bernal y el argentino Ricardo Darín (que acaba de finalizar el rodaje de lo nuevo de Pablo Trapero, Elefante Blanco) que descubren en el funeral de su padre que él tuvo una amante en la Patagonia y deciden viajar allí.

Fuente: Quevemoshoy?

lunes, 26 de octubre de 2009

Walter Salles realizará American Rust

walter salles

El director Walter Salles, realizador de la película Diarios de motocicleta tiene nuevo proyecto en puerta.

El cineasta junto con su escritor José Rivera realizarán la adaptación de la novela American Rust, acerca de dos amigos provenientes de la ciudad de Pensilvania que en busca de algo mejor para su vida salen de su pueblo natal , pero en ese viaje encuentran sólo violencia.

Walter Salles y José Rivera también están realizando la adaptación de la novela The brief del escritor Junot Diaz.

Fuente: Homocinefilus

martes, 13 de octubre de 2009

Inicia Festival de Cine de Lyon

Premiere Gran Turino LA

Claudia Cardinale, Asia Argento, Walter Salles, Emir Kusturica, Claude Lelouch, entre otras figuras del cine, asistirán a manifestar su amor por el séptimo arte en Lumière 2009, Festival de Cine de Lyon, Francia, que, en su primera edición, rinde homenaje a Clint Eastwood.

Organizada a medida para su invitado de honor, la programación propone del 13 al 18 de octubre retrospectivas de Sergio Leone y Don Siegel, cineastas que marcaron la carrera de Eastwood y a quienes éste dedicó su película Sin Perdón.

Totalmente consagrado al cine “de patrimonio”, Lumière se propone ser un “festival de cine para todos” y quiere atraer un público cinéfilo popular.

Las películas serán inéditas o clásicos, éxitos populares o cintas confidenciales, todas proyectadas en copias nuevas.

Asimismo, los filmes serán presentados por un actor o un cineasta que evocará sus recuerdos de espectador o anécdotas de rodaje.

Los espectadores podrán apreciar el western Por un Puñado de Dólares, de la mano de los directores mauritano Abderrahmane Sissako, iraní Marjane Satrapi y francés Claude Lelouch.

Y, lujo supremo, Claudia Cardinale presentará otro western, Érase una vez en el Oeste, que le ofreció uno de sus más bellos roles; mientras Emir Kusturica hará lo propio con Érase Una Vez la Revolución.

En el programa figuran, además, Pierrot el loco (Pierrot le Fou), de Godard, con las explicaciones de Asia Argento, y El Enemigo Público, de Don Siegel, con las de los hermanos Dardenne, dos veces laureados con la Palma de Oro de Cannes.

“Quisimos pedirles que hablen de las películas que aman, que inciten a los espectadores a dejarse llevar y, durante una semana, zambullirse en la historia del cine.

“Nuestros invitados no vienen a promocionarse, sino a declarar su pasión por el cine”, declaró el cineasta Bertrand Tavernier, uno de los organizadores del festival.

En la velada de apertura, el público podrá descubrir películas de los hermanos Lumière restauradas con tecnología digital.

“Las viejas películas no existen, las buenas películas siguen jóvenes y vivas siempre”, recalcó, Tavernier.

Otro acontecimiento será la proyección-concierto de la obra maestra de Friedrich W. Murnau, Tabú (1931), con la Orquesta Nacional de Lyon dirigida por Timothy Brock.

También la película La Contessa Sara (1919), de Roberto Roberti, el padre de Sergio Leone, será proyectada en cine-concierto.

Género negro norteamericano, películas mudas conservadas por la Cinemateca de Bolonia y obras del coreano Shin Sang-ok figuran también en el programa.

Una exposición de fotos de películas de Sergio Leone acompaña el festival, que organiza un “pueblo del cine” con actividades festivas.

El sábado, el Premio Lumière será entregado a Clint Eastwood por el conjunto de su obra.

Fuente: Homocinefilus

lunes, 7 de septiembre de 2009

Brasileños participan en Venecia con un filme experimental sobre sentimientos


Los brasileños Felipe Hirsch y Daniela Thomas presentaron el domingo en el festival de Venecia un filme experimental, 'Insolacao', que se inspira en los sentimentos y en una ciudad, Brasilia. "Quisimos hablar de un sentimiento, la melancolía del amor irrealizable y Brasilia transmitía visualmente lo que queríamos decir, una utopía, con sus edificaciones tan racionables", contó Thomas durante un encuentro con la prensa.

El filme, que compite en la sección Horizontes, la más innovadora, figura entre los pocos dirigidos por latinoamericanos presentes en el Festival de Venecia, junto con 'Paraíso', del peruano Héctor Gálvez, y 'Viajo porque preciso, volto porque te amo', de los brasileños Marcelo Gomes y Karim Aimouz.

"Un filme de amor, de lo perdido, de la utopía", escribió el diario del festival Variety.

La sobria arquitectura de Brasilia, concebida en la nada hace medio siglo por los célebres arquitectos Oscar Niemeyer y Lucio Costa, sirve de pretexto para transmitir esos sentimientos.

"En el filme la única cosa que se mueve son los personajes. Pero en Brasilia la cosa no es así, por lo que logramos que desapareciera la población de cada fotograma. De todos modos, la ciudad es una prueba viviente de una utopía muerta", explicó Thomas, quien ha trabajado en cuatro filmes con el reconocido Walter Salles.

Autora de la película 'Linha de passe', premiada en el Festival de Cannes de 2008 por la actuación, Daniela Thomas trabaja por primera vez con Felipe Hirsch, director teatral experimental, quien debuta como cineasta.

Fuente: Yahoo

jueves, 26 de junio de 2008

UNA CHARLA CON WALTER SALLES Y LITA STANTIC - “El Estado debe contribuir a que el cine tenga identidad”


El brasileño y la argentina no pueden dejar de destacar el increíble empuje de las nuevas generaciones de ambos países, que le dan cuerpo a una camada de realizadores que supera toda complicación y se proyecta internacionalmente.

Por Oscar Ranzani

Hoy se estrena el documental Café de los maestros, que reúne a las mayores glorias del tango en una misma película. Si hay algo que caracteriza a este emprendimiento de envergadura dirigido por Miguel Kohan son los importantes nombres de los productores: Gustavo Santaolalla, Lita Stantic y el cineasta y productor brasileño Walter Salles. PáginaI12 reunió a dos de ellos, Stantic y Salles, para dialogar, más allá de la película, acerca de cómo vislumbran el trabajo de la coproducción en el mercado latinoamericano, el rol que debe tener el Estado en materia cinematográfica, qué reglamentaciones podrían aplicarse para favorecer la exhibición del cine nacional y qué papel juega la televisión en todo esto.

Sobre la ventaja de producir con artistas conocidos, Stantic señala que le gusta mucho el tango, “tengo una gran admiración por estos personajes. Uno siente que, de alguna manera, está quedando en la memoria un registro más (porque hay otros) en una película que me parece realmente muy conmovedora. Pero no sé si son ventajas. Me produce el placer de haber contribuido a que exista una película con el registro de estos personajes tan importantes en la cultura popular”. Salles comenta que para este emprendimiento “necesitaba antes que nada una productora que pudiera ser coautora también del proyecto. Hay quizás una sola productora en Latinoamérica que tiene esa capacidad de pensar el cine, no solamente hacer el cine. Entonces, mi intuición en ese momento fue decirle a Gustavo de convocar a Lita”.

–¿Hay dificultades para el productor cuando tiene que producir una ópera prima?

Lita Stantic: –En Argentina, depende. Hay algunos directores de la nueva generación que ya están muy ubicados internacionalmente y conseguir el dinero para hacer una película no es tan difícil como para un operaprimista que, de repente, tiene hecho un corto. Pero yo creo que, en este momento, hay tantas ópera primas en Argentina que, de pronto, el chico joven tiene una idea, reúne un grupo de amigos que salieron con él de la Universidad del Cine o de otra escuela de cine y se largan a hacer una película en digital. No sé si es más difícil hoy en día producir una ópera prima que producir una película de un director consagrado.

–¿Qué interés como productores les despierta el Nuevo Cine Argentino?

Walter Salles: –Yo pienso que Argentina hace hoy uno de los dos o tres mejores cines del mundo y quizás el mejor cine joven del mundo, junto con la nueva generación del cine chino, encabezada por Jia Zhang-ke y Wang Bing. (Jia Zhangke en la ficción y documental y Wang Bing en el documental.) Pero acá hay no solamente increíbles talentos como Pablo Trapero o Lucrecia Martel, sino también toda una generación intermedia que permanece en actividad y la generación de quienes hicieron posible que estos nuevos directores aparecieran, porque resistieron en un momento muy difícil como fue la dictadura. Es como nuestro caso en Brasil: no existiríamos sin Nelson Pereira dos Santos, sin Glauber Rocha, sin Leon Hirszman. Estos directores que estuvieron en la base del Cinema Novo Brasilero fueron también los defensores de un cine que fue el espejo de una identidad nacional. Hoy en el cine argentino se ve el reflejo de una sociedad en movimiento. Este año había cuatro películas argentinas en Cannes: dos en competencia y dos en la Quincena de los Realizadores. Yo vi tres de ellas y había una representación muy fuerte de una cultura específica. No se puede decir lo mismo de películas que venían de otras latitudes. El cine que estaba en Cannes era un cine joven argentino. ¿Cuántos países pueden decir lo mismo? Prácticamente ninguno. Eso me parece posible gracias a varias cosas: aquí hay también muchos productores en actividad. No es el caso de Brasil, donde los realizadores casi siempre están obligados a producir sus propias películas. Aquí hay un equilibrio muy interesante.

L. S.: –Argentina tiene una fuerte tradición cinematográfica, como México y Brasil. Y hay momentos en que eso hace eclosión en una nueva generación. Pero evidentemente, como de alguna manera dice Walter, hay un pasado y hay técnicos que existen gracias a ese pasado. Aunque hubo momentos de caída, hay otros en que el cine resurge y hemos vivido en estos últimos diez años momentos en que aparecieron nuevos realizadores. Estoy tratando de avizorar qué pasará en los diez años que vienen. Creo que tanto Brasil como Argentina tienen tradición cinematográfica. El cine no surge espontáneamente así porque sí. Acá hay una gran avidez por hacer cine. Evidentemente, somos el país que, en relación con su cantidad de habitantes, tiene más estudiantes de cine.

–Y en la actualidad ya casi no hay películas que no sean coproducidas...

L. S.: –Hay algunas películas que no son coproducidas. Lamentablemente, es bastante difícil que sean totalmente argentinas. Me parece que eso es lamentable, a veces. En este momento, lo que no existen en Argentina son las producciones grandes. Es bastante difícil hacer una película histórica como La patagonia rebelde o Camila porque estamos bastante condicionados por la coproducción, sobre todo con España. Y eso no es bueno. Es bárbaro que exista la coproducción, pero también debería existir la posibilidad de que hayan películas totalmente argentinas porque hay ciertos temas que, de pronto, si no interesan en Europa no se pueden hacer. Estamos cerca del Bicentenario y tendrían que estar haciéndose películas sobre la Revolución de Mayo. Y es difícil interesar a un español.

–¿Qué otras ventajas y desventajas ofrecen las coproducciones en el mercado latinoamericano?

W. S.: –En el caso de Brasil, hay pocos acuerdos de coproducción con otros países. Hay un acuerdo con Francia y también con Portugal, por el tema de la lengua común. Pero eso no siempre funciona. Hay una película portuguesa que se estrena ahora en Brasil y está subtitulada (risas). Por esa escasez de acuerdos, nosotros estamos acostumbrados a hacer películas que son financiadas en Brasil. El setenta por ciento de las películas brasileñas no son coproducciones. Pero nuestro deseo es que exista un acuerdo de producción con Argentina que nos permita ampliar lo que estamos intentando hacer ahora. Café de los maestros es uno de los ejemplos en que un acuerdo de producción fue posible gracias al interés de Petrobras en Brasil, por ejemplo. Nosotros ya participamos en tres películas de Pablo Trapero, por quien tengo una gran admiración. Pablo es uno de los más talentosos de su generación, no solamente en Argentina, sino en cualquier latitud. Pero no hay un acuerdo efectivo entre dos países que son tan próximos. Es un poco como el título de la película de Wenders: Far away, so close (Tan lejos, tan cerca)

–Ese acuerdo, ¿deberían hacerlo el Estado argentino y el brasileño?

W. S.: –Sí, la Secretaría del Audiovisual Brasilero y el Incaa podrían hacer un acuerdo de coproducción como el que nosotros tenemos con el Centro Nacional de Cinematografía de Francia o con el Instituto Portugués de Cine. Eso nos permitiría hacer cinco o seis coproducciones por año. Hay un público cada vez más interesado en Brasil por películas argentinas. Y hay mucha admiración de jóvenes cineastas brasileños sobre esta generación que Pablo Trapero, Lucrecia Martel y otros realizadores representan.

–Lita, ¿la única manera de sostener el financiamiento de una película es a través de coproducciones extranjeras y con subsidios del Estado?

L. S.: –Acá sí, porque no tenemos la ley de desgrabación que tiene Brasil, por ejemplo, que sería otra forma. Para nosotros ese es el medio. La existencia del Instituto es fundamental como base de un proyecto cinematográfico.

W. S.: –Recuerdo una frase de Godard que dice que la televisión casi siempre fabrica el olvido y el cine, cuando es bueno, ofrece la posibilidad de una memoria colectiva. Por eso, no se puede pensar en el cine como un comercio. Por eso es tan importante que haya una política de Estado en relación al cine. Y fuera de Hollywood, no hay un cine que sea el espejo de una identidad nacional sin la participación del Estado. En Brasil esto existe, pero me gustaría que existiera de una forma mucho más afirmativa como es el caso de Francia, donde hay una defensa de un cine plural que va desde el cine de autor hasta uno más popular. Por eso las películas francesas tienen hoy el 50 por ciento del mercado cinematográfico francés. Eso no sería posible sin una política afirmativa del Estado. Junto con una película vienen valores, una visión del mundo. Es por eso que Glauber Rocha decía que un país sin cine es como una casa sin espejo: uno no puede mirarse. Por eso una política de Estado es tan importante para la permanencia de esa memoria colectiva.

Las dos pantallas

–¿Qué ocurre con el rol de la televisión para coproducir cine?

L. S.: –No existen en nuestro país adelantos de la televisión como existe en Europa, donde el cine se financia con adelantos de la televisión. La TV argentina no compra cine argentino. Interviene en coproducir. Entonces, exhibe su producto pero no compra cine argentino. A lo sumo, lo canjea por espacios de publicidad. La fuente de financiación más grande en Europa son los adelantos de la televisión.

–¿Y por qué acá eso no funciona?

L. S.: –Antes era más factible que la televisión comprara, siempre a precios muy bajos. Creo que hay un problema bastante serio: acá no tenemos una exigencia de cuota de pantalla en la televisión. La TV puede dar producto extranjero enlatado y no dar cine nacional, o dar viejas películas nacionales ya reamortizadas. En cambio, en países como Francia o en la Comunidad Económica Europea existe una cuota de que un cincuenta por ciento de lo que da la televisión tiene que ser europeo. Nosotros no tenemos ese tipo de acuerdo. Si hubiera una exigencia a través de la ley de la televisión para una cuota de pantalla del cine argentino, la TV se vería obligada a comprar y proyectar películas argentinas. Y nuestros jóvenes estarían acostumbrados a ver otro tipo de cine, no sólo productos americanos. Porque lo que pasa con el tiempo es que hay como un acostumbramiento a una forma de contar. Y hoy en día cuando se estrena una película europea uno ve gente de cincuenta y pico de años para arriba como público. A pesar de que hay tantos estudiantes de cine, se va perdiendo el entusiasmo por un cine diverso en las nuevas generaciones. Y eso es bastante grave.

W. S.: –Yo pienso que esto viene de una confusión entre lo público y lo privado en nuestros países. La televisión es antes que nada una concesión del Estado. Entonces, la TV es un bien público y debería ser comprendida como tal. Volvamos al caso francés: allí las televisiones privadas o públicas están obligadas por ley a invertir en producción de cine independiente un porcentaje que, si no me engaño, es del 3 por ciento de lo que reciben en publicidad. ¿Para qué? Para asegurar una pluralidad de información, una pluralidad de miradas sobre el país. Entonces, en la base hay una cuestión que está ligada a una discusión de lo que debe ser la democracia: cómo queremos ser representados. Y pienso que deberíamos ser representados por la forma más plural posible y la televisión debería colaborar para eso. En el caso de Brasil, por ejemplo, eso no existe. La televisión brasileña no tiene obligación ninguna de hacer eso. Pero, ¿cómo no si es un bien otorgado por el Estado?

Fuante: Pagina12

lunes, 23 de junio de 2008

Argentino Santaolalla lleva 'maestros' del tango al cine


El músico y compositor argentino Gustavo Santaolalla recuperó la historia de grandes figuras del tango y la plasmó en el documental "Café de los maestros," que se estrena esta semana en el país latinoamericano.

Para el filme, que fue exhibido en el festival de Berlín, Santaolalla reconstruyó temas musicales emblemáticos, grabó material que nunca había sido publicado y logró reunir a 21 reconocidos tangueros para representar los diferentes estilos que marcaron una época en la música popular.

La película "te permite asomarte a esas personas, a esos creadores, a esa música increíble de ese nivel artístico, de esa expresión tan diversa que tienen cada uno de ellos con el género que es el tango," dijo Santaolalla el lunes en una conferencia de prensa.

"Café de los maestros" retrata a cada uno de esos tangueros en un intento de reconstruir un capítulo de la historia de la música argentina a través de la cotidianeidad de estos artistas y de los recuerdos de su época de gloria.

"Nunca pretendimos hacer una película didáctica y enseñar los orígenes del tango. Pretendemos hacer una película donde nos podamos asomar a la belleza de esa música, a la belleza de esos seres humanos y a la importancia de lo que es el respeto a los mayores," dijo Santaolalla.

Santaolalla, productor de la película junto al cineasta brasileño Walter Salles y la productora argentina Lita Stantic, confesó que disfrutó hacer un filme con músicos de entre 70 y 95 años en una sociedad "tan marcada por lo casi pre-joven."

"Creo que la película muestra a esta gente como referentes de cómo se puede llegar a esa edad con esa vitalidad con esas ganas de tocar y hacer música," dijo Santaolalla.

"Café de los Maestros" no es sólo una película, es un proyecto que incluye un disco, un libro y una presentación en el teatro Colón, en la ciudad de Buenos Aires, en la que participan músicos como Mariano Mores, Leopoldo Federico y Virginia Luque, entre otros.

Con el retorno de la democracia en 1983, Argentina vivió una renacimiento del tango, pero los filmes sobre este género musical no han logrado convocar a mucho público.

"Hay una tradición de que las películas de tango no son muy comerciales acá, no funcionan. Nosotros esperamos de alguna manera que eso cambie a partir de esa película," dijo el músico.

Santaolalla dejó Argentina en 1978, cuando el país estaba en manos de una cruenta dictadura, y se radicó en Los Angeles donde desarrolló gran parte de su carrera como músico, compositor y productor.

En los últimos años comenzó a hacer música de películas, como Amores Perros, Diarios de motocicleta y Brokeback Mountain, por los que fue reconocido con premios internacionales.

Fuente: Yahoo

jueves, 19 de junio de 2008

Avanza la filmación de una cinta sobre Alberto Granado, compañero inseparable del Che Guevara


El argentino Alberto Granado, amigo personal y compañero de viaje de Ernesto "Che" Guevara, será el centro de un flamante documental que está siendo filmado en la provincia de Salta.

Granado fue quien acompañó al revolucionario argentino en su viaje por Latinoamérica cuando los dos apenas salían de la adolescencia. Esta travesía quedó plasmada en la película de Walter Salles "Diarios de motocicleta" y encierra una etapa poco conocida pero fundamental en la historia del rosarino.

Con sólo 22 años, este bioquímico cordobés registró por escrito todas las vivencias del viaje, que siguen siendo leídas por jóvenes de varios países y sirven como retrato de la explotación de los pueblos americanos.

En este proyecto participan Alejandro Arroz, Norberto Ramírez, Alberto Granado (h), Li Chien Chuang, Andrés Gauna y Ruddy Fernández García.

El documental comenzó a rodarse a comienzos de marzo en La Habana, ya que no sólo se centrará en el viaje iniciático por el continente sino también en la estadía de Granado en la isla, en donde ejerció como científico. En la cinta también se podrán ver las actividades actuales de la familia del médico y cómo festejaron en Rosario el

aniversario por los 80 años del nacimiento de Guevara.

Se espera que el documental llegue a las pantallas argentinas en el próximo año 2009.

Fuente:
Yahoo

martes, 17 de junio de 2008

Cine brasileño brilla, pero el público sigue ausente


El cine brasileño brilla en el exterior. Logra elogios y premios en los festivales europeos y exporta directores a los grandes estudios internacionales, mientras para este año promete una de las mejores cosechas de producción.

Pero encontrar público, sigue siendo uno de sus mayores desafíos.

En mayo, la exposición del cine del mayor país de América Latina tuvo su auge en el Festival de Cannes, cuando dos filmes brasileños participaron de la competencia oficial.

"Ensayo sobre la ceguera," de Fernando Meirelles, inauguró el evento, mientras "Línea de Pase," de Walter Salles y Daniela Thomas, ganó el premio de la categoría mejor actriz.

Aunque vistas como películas brasileñas, ambas fueron coproducciones con otros países, como Canadá y Japón, en un movimiento alternativo a los incentivos fiscales de Brasil.

En el último Festival de Berlín, uno de los principales junto a los de Cannes y Venecia, Brasil ganó el Oso de Oro con "Tropa de Elite," de José Padilha. Salles, Meirelles y Padilha, por otro lado, tienen proyectos con grandes estudios de Estados Unidos.

Y el interés externo por el cine brasileño, así como latinoamericano en general, fue percibido por quienes estuvieron en Cannes.

"En las innumerables entrevistas con periodistas internacionales pude percibir que este año el cine latinoamericano fue considerado el centro del festival. Eso es algo que no ocurre hace por lo menos 20 años," dijo Daniela Thomas.

Todo parece brillar en el sector, que promete, asimismo, una de las mejores cosechas de filmes nacionales para el 2008, según distribuidoras y especialistas.

Además de películas de Thomas y Meirelles, previstas para estrenarse en el segundo semestre, existen también nuevos trabajos de Bruno Barreto, "Ultima Parada 174," sobre un sobreviviente de una matanza en Río de Janeiro, y de Walter Lima Jr., "Los Desafinados," con el astro Rodrigo Santoro en el elenco.

¿DONDE ESTA EL PUBLICO?

Tal optimismo, sin embargo, acaba opacado cuando el asunto es la taquilla. Al final, con tantos filmes producidos en Brasil, se debería esperar un público creciente.

Mientras la producción saltó de tres filmes en 1992 a 29 en el 2003 y cerca de 80 en el 2007, el público se redujo de 22 millones de espectadores en el 2003 a 10,3 millones el año pasado.

En comparación, los filmes extranjeros, que llegan en grandes cantidades, tuvieron en Brasil 80 millones de espectadores en el 2007.

El veterano director Carlos Reichenbach dijo que la dificultad está en obtener espacio en las salas, debido a la competencia con extranjeros y a los costos.

"Nunca, en 40 y pocos años de cine, tuvimos una condición tan precaria de exhibición," dijo Reichenbach, quien este año lanzó "Falsa Rubia." El filme, de bajo presupuesto, costó tres millones de reales (1,8 millones de dólares), captados a través de leyes de incentivo, pero apenas se estrenó en nueve salas.

Para uno de los directores de la Agencia Nacional de Cine (Ancine), Sérgio Sá Leilao, el cine brasileño vive "una encrucijada," con una crisis de superproducción.

"Tenemos un énfasis en la creación desvinculada del mercado, generando gran número de productos poco competitivos," afirmó.

El aumento de la producción viene de inversiones públicas en los últimos 15 años. Según Ancine, se prevé para la producción nacional de este año 210 millones de reales a través del sistema de incentivos. El 2007 fueron 137 millones.

"Es mucho dinero, se debe ver dónde está el error," estima Jorge Peregrino, vicepresidente de Paramount en América latina y titular del Sindicato de Distribuidores de Río de Janeiro.

"¿Por qué el dinero va aumentando, aumentando y la participación va cayendo? Debe de haber algo equivocado," declaró.

PAIS GRANDE, MERCADO PEQUEÑO

De hecho, Ancine trabaja para hacer que el cine camine con sus propias piernas. La entidad lanzará un nuevo fondo que funcionará a través de créditos e inversiones, y no con dinero sin retorno, característica de las actuales leyes.

El mercado brasileño está entre los tres mayores de América Latina, junto a los de México y Argentina, pero todavía es considerado pequeño para el tamaño del país, de dimensiones continentales y con una población de 186 millones de habitantes.

En Brasil, existen en total 2.200 salas de cine, o una por cada 85.500 habitantes.

A pesar de las críticas, Peregrino cree que el cine brasileño va a ayudar a mejorar la taquilla del país en general, que cayó de 91,2 millones de espectadores en el 2006 a 88,5 millones en el 2007.

Según Peregrino, hay tres o cuatro filmes nacionales este año con potencial para atraer uno o dos millones de espectadores. "Esa diferencia es importante, porque cuando el cine brasileño se porta bien, el mercado como un todo sube, es algo histórico," afirmó.

En el 2007, apenas dos filmes brasileños rompieron la barrera de los dos millones de espectadores, "La Gran Familia -- la Película" y "Tropa de Elite." Los demás ni siquiera lograron un millón.

Fuente: Yahoo

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