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jueves, 17 de junio de 2010

Sala Leopoldo Lugones - Retrospectiva Raya Martin


A partir del martes 22 de junio, el Complejo Teatral de Buenos Aires, la Asociación docBsAs y la Fundación Cinemateca Argentina albergarán en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530), el estreno de Independencia, el notable largometraje del realizador filipino Raya Martin, que tuvo su lanzamiento internacional en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes.

Como marco de las únicas 19 funciones de Independencia, la Sala Lugones presentará una retrospectiva integral de la obra de este joven realizador, autor de una de las obras más originales, radicales y rigurosas del cine contemporáneo. Se verán films inéditos en Argentina, entre ellos el corto Nouvelle Young, que tendrá su estreno mundial en esta muestra.

Para acompañar el ciclo, vendrá especialmente a Buenos Aires Antoine Segovia, productor francés de Raya Martin y Tsai Ming-liang, entre otros directores, y figura central en el movimiento del cine independiente internacional.

-Independencia (77'). Sin dudas, la mejor película de todas las que vi de este prolífico e inclasificable joven maravilla del cine filipino. Tras algunas decepciones que me llevé con Now Showing y con algunos films experimentales que vi en el BAFICI 2008, Independencia me terminó de convencer de que estamos ante un gran director. Este historia de una familia, ambientada a principios del siglo XIX en plena jungla, y en momentos en que el país está a punto de ser invadido por los norteamericanos, "dialoga" con, por ejemplo, la fábula y las tradiciones del Apichatpong Weerasethakul de Tropical Malady y se asemeja en la utilización de fondos pintados a los frescos históricos de Eric Rohmer), pero Independencia no deja de ser una película única, clásica y moderna a la vez, que remite al cine mudo (mayoría de planos fijos en blanco y negro con saltos de luz y movimientos propios de aquel período silente), pero que al mismo tiempo apela en la mitad a un falso documental de época, incluye una animación fantasmagórica casera o se arriesga sobre el final con destellos de color y de pintura. Una larga secuencia con una tormenta de proporciones "bíblicas" quedará entre lo mejor de este Cannes. La película más "accesible" (si ese término puede usarse en el cine de Martin), más narrativa y mejor producida (contó con financiación francesa y apoyo de todo tipo de festivales y fondos europeos) de un director que, ahora sí, encontró cómo seguir contando la historia de su país de una manera bella y singular.

(En junio, viernes 25 y sábado 26, a las 14.30, 17, 19.30 y 22; domingo 27, a las 22. En julio, viernes 2, a las 17 y 22; sábado 3 y domingo 4, a las 14.30, 17, 19.30 y 22).


-Autohystoria (95'). Este film define en poco más de diez rigurosas tomas cómo el eco de una represión pasada puede reverberar con fuerza en el presente de un país como Filipinas. El eco de un pasado de autoritarismo (colonial) y revolución resuena en el horizonte existencial de los ciudadanos del país, también en sus calles y en sus sueños. Martin trabaja siempre sobre distancias precisas, componiendo intensos y extensos planos secuencia con centros de gravedad independientes. Lo que ahora es impresionista, en el siguiente plano es simbólico; lo que aquí grisáceo, allí colorido; las presencias se vuelven personajes; lo que empieza como una línea recta en el presente, pronto se vuelve un círculo en el pasado, para terminar siendo un laberinto atemporal. Y por encima de todo el dolor. El de la muerte de Andrés y Procopio Bonifacio, líderes de la revolución filipina contra el gobierno colonial español, ejecutados por compañeros revolucionarios a finales del siglo XIX. Su sombra en el recuerdo, en los monumentos de Manila y en el sueño de libertad de un pueblo acongojado. El cine de Raya Martin circula sobre una cuerda floja. La suya es una revolución fílmica en toda regla: la reconstrucción (previa demolición) de los puentes que conectan lo sensorial con lo intelectual. Su cine habla tanto a través de las imágenes como mediante los intersticios abismales que las separan. Sus películas aspiran a redefinir la manera en la que entendemos el cine y su objetivo final es depositar en nuestros corazones la frustración de una nación adolorida. Una ambición tan desmesurada como admirable. Una lucha que sólo corre el riesgo de volverse demasiado críptica. De las maravillas que nos ha entregado Raya Martin hasta la fecha, prefiero la reinvención histórico-fílmica de A Short Film about the Indio Nacional que la abstracción intemporal de Autohystoria. Martin está todavía a unos cuantos pasos de Apichatpong Weerasethakul.

-Autohystoria. Este filipino de veintipico fue el gran descubrimiento del BAFICI 2007. Sus películas muestran a un cineasta maduro y vanguardista de un país cuya cinematografía desconocemos, pero que viene haciendo cada vez más ruido en los festivales internacionales. Esta película, rodada en material precario y peor proyectada, cuenta en diez planos la historia de un país, el presente del mundo y el estado del cine. La batahola que se armó durante la proyección entre los cinéfilos y los analfabetos cinematográficos fue violenta pero muy divertida. Todavía el cine puede escandalizar.

(Jueves 24, a las 14.30, 17, 19.30 y 22)


-Una película corta acerca del Indio Nacional (A Short Film About the Indio Nacional (or The Prolonged Sorrow of Filipinos) / Maicling pelicula nañg ysañg Indio Nacional, 2005, 96’). Luego de un prólogo con diálogos y en color, la película narra en largos planos fijos, en 35 milímetros, sin sonido (con intertítulos propios del cine mudo) y en blanco y negro, historias ligadas con los Katipuneros, integrantes de un grupo guerrillero independentista que luchó contra la dominación española a fines del siglo XIX (alrededor de 1890). Martin se atreve a desafiar todos los códigos y hasta se anima a incluir alguna (precaria) animación.

(Miércoles 23, a las 14.30, 17, 19.30 y 22; y viernes 2, a las 14.30 y 19.30)


-Manila (2009, 90'). Dirección: Raya Martin y Adolfo Alix Jr. Film homenaje que toma como referencia el cine filipino realizado en los años 70 y 80. Ambas historias de este díptico están protagonizadas por el actor Piolo Pascual. El primer segmento, dirigido por Martin, está inspirado en Manila de noche, de Ishmael Bernal. En él William, un drogadicto, trata de conectarse nuevamente con la gente cercana. Lentamente, mientras la noche va cayendo, descubre que no hay nadie en quien confiar, ni siquiera en él mismo. En el segundo segmento, basado en Jaguar, de Lino Brocka, el actor interpreta a Philip, un guardaespaldas que trabaja para el hijo de un político y que tras un tiroteo huye hacia las más oscuras esquinas de la ciudad.

Este film contemporáneo poco tiene que ver con los trabajos previos de Martin. Dicen quienes siguen de cerca la actualidad del cine filipino (como Robert Koehler) que se trató de un "encargo". Aquí hay una interesante veta documentalista para mostrar las calles de Manila (especialmente de noche) y una puesta en escena casi opuesta al estilo Raya (mucho movimiento de cámara, mucho diálogo, muchas escenas cortas en diferentes locaciones, mucha música moderna). La cámara sigue a un muchacho que trabaja como guardaespaldas del hijo del alcalde, mientras en el medio el conocido Lav Díaz filma una película romántica. Manila tiene ciertos valores y algún que otro hallazgo, pero se parece demasiado a demasiadas películas y eso es preocupante para un cineasta tan distintivo como Martin.

(Miércoles 30, a las 14.30, 17, 19.30 y 22)


Además se exhibirán las siguientes películas no comentadas previamente en este sitio:

-La isla en el fin del mundo (No pongso do tedted no mondo: Ang isla sa dulo ng mundo; 2005, 109'). En este notable y atípico documental antropológico, Raya Martin viaja a la isla de Itbayat, en el extremo norte del archipiélago filipino, para registrar las costumbres de los habitantes y su vida alejada de la civilización moderna. Itbayat está abierta a los visitantes sólo durante el verano; las tormentas de la región aíslan por completo a los isleños el resto del año. La cámara les da la oportunidad de contar sus historias. “Martin va a la biblioteca, a la radio, a una boda, a los campos de labranza, pero pasa la mayor parte del tiempo con los pescadores. Es un inspirado documental antropológico, como si fuera Nanook sin embellecimiento. Lo mejor de Martin, siempre filmando cámara en mano pero con gran virtuosismo, es que se toma todo el tiempo necesario y logra hacerse invisible o ser uno más entre los habitantes de la isla” (Quintín en La lectora provisoria).

(Martes 22, a las 14.30, 17, 19.30 y 22).


-En cartel (Now Showing, 2008, 280’). Rita fue bautizada con ese nombre por su abuela, una ex actriz que solía adorar a la famosa Rita Hayworth. Rita vive en uno de los distritos más antiguos de Manila junto a su madre, una mujer siempre ocupada, y una tía por demás emprendedora. Años más tarde, todavía enamorada de la televisión, Rita ayuda a su tía en un puesto callejero de venta de dvds piratas. En otro lado, sobreviven imágenes de una película realizada antes de la guerra, el clásico filipino Real Mother, estrenada en el año 1939. En cartel, primera parte de una trilogía todavía inconclusa, fue realizada a partir de la estética de los videos hogareños, con sus imperfecciones técnicas y estilo descuidado. El realizador continúa experimentando con la forma y vuelve al pasado del cine filipino como fuente de inspiración.

(Domingo 27, a las 16. Se exhibe con un intervalo).


-Próxima atracción (Next Attraction, 2008, 90'). Coco Martin y Paolo Rivero son dos celebrados jóvenes actores de la escena filipina contemporánea. En el film son contratados para realizar un cortometraje. En la historia de este corto un muchacho escapa de su casa luego de una pelea con su madre. El film lo sigue mientras recorre el centro de Manila, conoce a un hombre y mantiene su primera relación sexual.
Segunda parte (aunque pueden ser vistas independientemente) de la trilogía iniciada con En cartel. Si aquella era un tratado sobre el cine utilizado como diario, Próxima atracción es un making-of, que propone interrogantes acerca de si la película dentro de la ficción se está realmente filmando. Aunque el resultado, en forma de cortometraje, puede verse hacia el final del film, el producto no parece del todo relevante; lo importante es el proceso mismo de realización. No tanto los resultados sino cómo se llega a ellos. (Del catálogo del 38º Festival de Rotterdam).

(Lunes 28, a las 14.30, 17, 19.30 y 22).


-Cortometrajes de Raya Martin (68' en total). Seis cortometrajes dirigidos por el realizador, todos ellos inéditos en la Argentina.

1- La visita (Bakasyon, 2004). Una niña de la gran ciudad es dejada al cuidado de su abuela en el interior de la provincia. Durante su estadía, la joven conoce la misteriosa identidad de la anciana. Este primer trabajo de Raya Martin, realizado a los 20 años, resultó ganador del Premio Ishmael Bernal al Cine Joven en el Festival de Manila. (13’)

2- Infancia en las islas de Filipinas (2005). El encargado de hacer sonar las campanas de la iglesia del pueblo es un joven indio, dividido entre sus obligaciones hacia el estado español y su identidad como filipino. Sus conflictos se expresan a través de diversas situaciones, como un eclipse o la muerte de un niño. (33’)

3- Proyecciones de vida (Life Projections, 2006). Una reflexión acerca del derrame de petróleo de Guimaras, cerca de la costa de Filipinas,en agosto de 2006, el segundo derrame más grande de la historia. En lugar de centrarse en la devastación ambiental y económica, el film explora el dolor y la pérdida humana de esta tragedia, y cómo afectó la vida de muchos filipinos. (4’)

4- ¡Larga vida al cine filipino! (Long Live Philippine Cinema!; 2007). Una sátira dura y burlesca sobre la así llamada Señora del Cine Filipino, la productora chino-filipina Mother Lily, una mujer odiada y temida, a quien nadie puede acercársele. Mother Lily no es una invención metafórica, existe de verdad… por ahora. (6’)

5- Proyecciones de rieles (Track Projections, 2007). El cine, inevitablemente, vuelve una y otra vez a su punto de partida: el tren. La fascinación que los hermanos Lumière mostraron por las máquinas de hierro acercándose rápido a cámara ha ido mutando de forma a lo largo de la historia del cinematógrafo. Raya Martin convierte el movimiento del tren, mediante la pretecnología VHS, en un viaje abstracto en pos de un amor lejano. (6’)

6- Nouvelle Young (2009). Rock’n roll en colores y la Torre Eiffel en blanco y negro. La lluvia, un beso y después… La nouvelle vague como una imagen congelada en la memoria colectiva, pero todavía en movimiento. (5’).

(Martes 29, a las 14.30, 17, 19.30 y 22).


-Manila de noche (Manila By Night – City After Dark; 1980, 150’). Dirección: Ishmael Bernal. La vida nocturna de la gente corriente de Manila al descubierto. Los problemas cotidianos se mezclan con conflictos urbanos como las drogas o la prostitución en una trama episódica que busca mostrar cómo la supervivencia de uno pasa por la degradación del otro. Un clásico del cine filipino que por su vívida violencia y miseria tuvo que retirar de su título original, Manila by Night, la referencia a la ciudad de Manila a instancias de quien después se convertiría en primera dama del país, Imelda Marcos, cambiándose su nombre a City After Dark. En ella se inspiró Raya Martin para rodar su episodio diurno de Manila.

(Jueves 1º, a las 14.30, 18 y 21).

Precio de las localidades: $ 10.- Estudiantes y jubilados $ 5.-

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