Ryan Fleck se ganó el favor tanto de crítica como de público, el sueño húmedo de todo realizador, con su película Half Nelson, que le reportó a su protagonista, Ryan Gosling, una nominación al Oscar a mejor intérprete protagonista, en una historia sobre un profesor de instituto con problemita de drogas.
El marcado tono social de la cinta se repite en la que es su siguiente propuesta, Sugar, co-escrita por su compañera de créditos previos Anna Boden, quien esta vez también se sienta en la silla del director. En ella nos cuentan la historia ficticia de Miguel “Sugar” Santos, una estrella de baseball dominicano que es fichado por la liga americana, de su viaje y su nueva vida, no ya kilómetros lejos del hogar, sino prácticamente en otro planeta.
Aunque en principio podría parecer otra película más sobre superación de la adversidad y consecución del reconocimiento en el duro mundo del deporte con fanfarrias, sudor y lágrimas, el enfoque parece más centrado en las desventuras de Santos como inmigrante es los Estados Unidos, y los obstáculos sociales que deberá superar.
Para amigos del cine de denuncia y el cine de deportes, una unión más que justa.
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